La condesa descalza

El director de cine Harry Dawes (Humphrey Bogart) acude al funeral de la bella condesa Torlato-Favrini, antes la famosa actriz y bailarina española María Vargas (Ava Gardner), que él mismo lanzó al estrellato. A partir de ahí, comienza a recordar cómo la conoce de una sala de baile española, donde baila flamenco, y cómo el millonario y productor independiente Kirk Edwards (Warren Stevens) impresionado por su belleza, le ofrece un contrato en su nueva película, que dirigirá Dawes.

Al principio ella se niega, pero el director la convence y la película es un éxito, a la que siguen dos más. Pero paralelamente al ascenso de María, está su fracaso en el apartado sentimental. María no es feliz y defiende ferozmente su independencia, por lo que abandona a Edwards, irascible y mujeriego, que trata de convertirla en una más de sus posesiones, para irse a la Riviera con el aún más rico multimillonario sudamericano Alberto Bravano (Marius Goring). Sin embargo no permite que sus poderosos protectores la tomen, sino que se entrega a hombres de humilde extracción a los que paga y se aprovechan de ella. Hasta que en la Riviera conoce al conde italiano Vicenzo Torlato-Favrini (Rossano Brazzi) del que se enamora locamente y con el que se casa. En la noche de bodas Vicenzo le confiesa que es impotente como resultado de una herida de guerra, durante la II Guerra Mundial, y la ardiente María inicia una aventura con el chófer de la familia y se queda embarazada, con el fin de darle un heredero a su amado marido. Pero antes de que pueda contárselo todo, Vicenzo la descubre con el chófer y los mata a ambos.

Mankiewicz se basa en el cuento de La Cenicienta, pero le aplica dosis de dramatismo y de tragedia. La conocida fábula aparece en los diálogos de la película. La figura de María es similar a la de Cenicienta y la de Harry Dawes a la del Hada Madrina, ya que María es una artista de un país pobre (España) y acaba siendo descubierta por el director de Hollywood Harry Dawes.

 

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