El ladrón de cadáveres

Edimburgo, 1831. Donald Fettes, un joven estudiante de medicina, llega a la mansión del doctor MacFarlane, un prestigioso cirujano y profesor, para servirle como ayudante. El siniestro cochero John Gray es quien le proporciona clandestinamente al médico los cadáveres que utiliza en sus clases y en sus investigaciones, cadáveres frescos procedentes de las tumbas del cercano cementerio. Gray aprovechará la situación para chantajear a MacFarlane, poniendo así, inconscientemente, su vida en peligro.

Entre 1942 y 1946, el productor Val Lewton firmó varias películas de terror de serie B, filmadas con presupuestos muy reducidos, y bajo el amparo de la RKO. Entre ellas se encuentran clásicos como “La mujer pantera” o “Yo anduve con un zombie”, y otras pequeñas joyas como es el caso de “Los ladrones de cuerpos” (nada que ver con el clásico “La invasión de los ladrones de cuerpos”). Esta última, está basada en la vida de dos criminales del siglo XIX, Burke y Hare (recogida en un relato de Robert Louis Stevenson) e interpretada por dos de los clásicos del terror de la época, Boris Karloff y Bela Lugosi, para los cuales ésta fue su última película juntos. Por lo que hace referencia al director, se trata de Rober Wise (“West Side Story”, “Sonrisas y lágrimas”), el cual empezó su carrera junto a Lewton, firmando filmes de este tipo.

 

 

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